El Edouard van Praet con sede en Bruselas sacude las cosas con ‘Mascarades’, un álbum debut donde el rock coquetea con el electro sin permitirse nunca ser confinado por los códigos de uno u otro. Entre baladas embrujadas al estilo Tom Waits y ráfagas febriles de techno, desdibuja los límites entre géneros con una facilidad desconcertante. Un enfoque iconoclasta y ecléctico, pero consistente en su búsqueda constante de aventura. En el escenario, la energía es cruda, el espectáculo salvaje, oscilando entre rock, glam y techno en un caos controlado. Con sus actitudes de crooner condenado y punk amanerado, Edouard impone una firma escénica magnética que no deja a nadie indiferente.