Puños cerrados, ceño fruncido, intensa y burbujeante, Zélie canta y baila su fuerza y su sensibilidad dominante sobre canciones energizantes y crudas con sonoridades electrónicas.
Charlatana y personal, su pluma es de las que retienen la atención por su universalidad asombrosa ante tanta impudicia e intimidad.
Tras un Cigale completo, se enfrenta al Olympia con la determinación que le conocemos: promete una experiencia, un espectáculo explosivo de inspiración estadounidense que fusiona la danza contemporánea, hip-hop, con su pop cortante y ácido que sabrá también hacerte sentir cerca de ella y de su universo lleno de color.