Floraison
Un campo infinito de emociones, de eclosiones, de encuentros, de descubrimientos, un florilegio de sensaciones.
El arte y los niños pequeños, eso comienza por un deseo de adultos: artistas, equipo de programación y de acogida, padres, acompañantes. Después, hay el tiempo del espectáculo, la reunión del público en una sala, y la emergencia de chispas individuales, compartidas y amplificadas por la presencia de los otros. Y finalmente, hay el después, y los recuerdos que cavan surcos fértiles en las vidas en devenir.
Músicas, luces, voces, imágenes, huellas, texturas, lenguajes, colores, movimientos y miradas tejen universos que cada uno, cada una, atraviesa al ritmo del despertar de sus sentidos. No tenemos las palabras, ni nosotros, ni los bebés, para decir lo que vivimos en el teatro, pero cada uno, cada una de nosotros comparte misteriosamente un entrelazado de emociones, con sus compañeros de viaje.
Y guarda fragmentos que habitarán siempre nuestros cuerpos y nuestros imaginarios.