De sus propias canciones, sensibles, auténticas, ancladas en la tradición de la canción de autor, a las obras de aquellos que le inspiran, el espectáculo teje un hilo vivo entre los universos de Nicolas Peyrac, Yves Simon, Adamo, David McNeil, Jacques Dutronc y muchos otros. Aquí, no hay imitación, sino una reinterpretación sincera, llevada por una voz cálida y una presencia cómplice.
Cada canción se convierte en una escala, cada texto una historia, cada melodía un recuerdo compartido.