En 2011, durante las obras de movimiento de tierras en la parte más antigua del cementerio de Molenbeek, se descubre el fragmento de una estela funeraria. Se distingue un bajorrelieve que representa un barco. ¿Se trataba de la tumba de un barquero o el símbolo que evoca la travesía que es la vida? Nadie lo sabrá... ¿A menos que nuestras cuentacuentos tengan su propia idea sobre la cuestión?
Conte en Balade les convida, en este lugar de paz y memoria, a un paseo contado donde la vida y la muerte conviven como viejas amigas, las dos caras de una misma moneda.