En realidad, todas las entrevistas tratan sobre los entrevistadores, ¿no lo sabes?
Las entrevistas tratan sobre la vanidad de los entrevistadores que piensan: conmigo sí que hablas.
Yo soy la persona con la que te sueltas, con la que puedes mostrar tu verdadero yo.
Yo soy la persona con la que llegas a conclusiones que ni siquiera sabías que tenías.
Dos mujeres están en el escenario. Una es una célebre actriz que está a punto de hacer su primera película, la otra es una galardonada periodista que la confronta con preguntas, sospechas y rumores. Lo que comienza como una amena sesión de preguntas y respuestas se descarrila gradualmente en un juego de necesidad de demostrar, dinámicas de poder cambiantes y fanáticos intentos de desenmascaramiento. A pesar de todas las revelaciones, queda la duda de cuánto llegamos realmente a conocerlas. ¿Se queda todo en ese intento interminable de decir algo que quiere ser verdadero, honesto o completo, pero que nunca lo es?
¿Cómo obtienes lo que buscas? ¿Qué dices para responder a lo que se te pide? ¿Y quién eres cuando el otro determina tus palabras? En los días de gloria del clickbait, Natali Broods y Katelijne Damen se aventuran con fingida franqueza en el arte de la entrevista en profundidad para honrarla, cuestionarla y parodiarla. Así muestran lo que es en esencia: no un intercambio recíproco, sino una forma de autoescultura y control, una fina capa de barniz sobre una vida caótica.