ÉL vive solo, recluido en su apartamento cuyas persianas solo abre para comprobar que aún funcionan. La razón es que es viudo e inconsolable. ELLA hace el esfuerzo de ir a ver a su padre regularmente. Hace sus compras buscando en vano su reconocimiento. Tienen como rasgo común decir lo que piensan, sobre todo el uno del otro, sin rodeos. Y, sin embargo, se quieren. Pero, ¿cómo manifestar afecto a un ser que se empeña en hacer el vacío a su alrededor? Fille au père traza el retrato de una relación a la vez antagonista y cómplice, apostando a que la ironía de la desesperación puede albergar pepitas de ternura. ¡Atención! ¡Cualquier parecido entre los actores y sus personajes sería pura coincidencia!