Tramlijn Begeerte es un gran clásico del Amerikaanse Realisme, y estableció el nombre de Marlon Brando como uno de los mayores actores de la llamada escuela de método, donde el actor se sumerge completamente en su personaje.
Material para nominación al Oscar, pues.
Maar de Tramlijn no es una obra agradable, ligera y aireada.
Aborda algunos de los temas sociales y psicológicos más desagradables: narcisismo, alcoholismo, violencia doméstica y violación.
Sin embargo, es una de las obras más representadas y queridas en el teatro.
Precisamente porque es tan veraz. Porque todos los papeles son un desafío para los actores, que pueden brillar gracias a los diálogos y caracterizaciones realistas.
Por las emociones, que caen como torbellinos en el escenario.
Y por el acorde final, brutal y desgarrador.
La obra tiene 75 años.
Y sigue siendo un grito contemporáneo.
Un clásico, pues.