Una periodista conversa con una célebre actriz. Lo que comienza como una amigable sesión de preguntas y respuestas se descarrila gradualmente en un juego de necesidad de probarse, dinámicas de poder cambiantes e intentos fanáticos de desenmascaramiento. Con fingida franqueza, Natali Broods y Katelijne Damen se aventuran en el arte de la entrevista en profundidad para honrarla, cuestionarla y parodiarla. Así muestran lo que es en esencia: no un intercambio recíproco, sino una forma de autoescultura y control: una fina capa de barniz sobre una vida caótica.