«La felicidad consiste en ser un desgraciado y, aun así, sentirse feliz». Eso resume perfectamente a Steven Goegebeur. Quien lo ve en directo conoce su energía, su fantasía y su cálido carisma. En el escenario, te lleva a un mundo lleno de humor, historias y sutiles percepciones, con una interacción real y respeto por su público. En «Pechvogel» (Desgraciado), convierte la pérdida personal en una fuente de fuerza. Los puntos bajos se convierten en nuevas oportunidades, los contratiempos en momentos de crecimiento. El resultado es una montaña rusa emocional en la que ríes, tragas saliva y vuelves a reír. Al final, te vas a casa con dolor de barriga de tanto reír, nuevas ideas y quizás incluso la sensación de que tú también, a pesar de todo, eres un afortunado.