Grof Geschud está de vuelta con Vieren. Los ex se convierten en familia, los límites se desdibujan y las expectativas chocan. Con su mezcla característica de agudeza, humor y honestidad, Myrthe y Lander diseccionan nuevas tensiones: en el amor, la amistad y los lazos familiares. Dolorosamente reconocible y deliciosamente incómodo. Reírse con un toque agridulce.
Myrthe y Lander son ahora la familia extendida del otro. Eso produce momentos cálidos, pero también situaciones incómodas que siguen resonando. Como aquella boda donde uno era bienvenido y el otro, sobre todo, no. O ese USB con recuerdos que se queda olvidado en algún lugar, sin ser visto.