En campfire, Bosse Provoost y Ezra Veldhuis llevan al público al escenario, donde se sumerge en un baño de sonido y luz. Los espectadores escuchan una conversación que tiene lugar bajo un firmamento extraño y atraviesan diferentes entornos, ¿o es siempre el mismo espacio, pero vivido de manera diferente cada vez?
Entre el campo de visión de un camarón, los brazos errantes de un pulpo y el interior de un útero, se abre un campo de perspectivas. Pinturas de animales milenarias, sinapsis que se disparan y experiencias extracorporales pasan como intentos de pensar más allá de la conciencia humana. ¿Podemos imaginar cómo los cuerpos que son diferentes a los nuestros perciben el mundo?