Nacido en 1971 en Chile, Guillermo Calderón pasa su infancia en un país en plena dictadura. Su obra nos habla de la memoria, de la herencia dejada por lo que desgarra. Pero nos da también las armas para luchar, con humor e inteligencia. Sarah Siré, cuya es la primera temporada en la dirección del Théâtre des Martyrs, presentó allí Villa en 2024. Ante el entusiasmo encontrado por el espectáculo, estamos felices de que pueda volver a descubrirlo.
En el escenario, tres mujeres que representan y llevan nuestra humanidad, deben decidir la suerte de la Villa Grimaldi: ¿hay que reconstruir la Villa, centro de tortura bajo la dictadura del general Pinochet, o bien hacer de él un museo? Designadas por el comité de los supervivientes, no se conocen entre ellas y para asegurarse de su anonimato, se llaman todas por el mismo nombre, Alexandra. Solo que aquí, al final de un proceso democrático por voto, no logran ponerse de acuerdo. La puesta en escena de Sarah Siré, pensada como un thriller, nos mantiene en una tensión que nos empuja a nuestros límites, sin hacer olvidar nunca el teatro, el último espacio de negociación democrática. Los espectadores, que asisten a los menores detalles de esta toma de decisión política cuyos desafíos íntimos se desvelarán a medida para cada personaje, son ellos también puestos al trabajo de un cuestionamiento colectivo. Alrededor de una gran mesa, de tres sillas y de una papeleta de voto, se juega el destino de toda una comunidad.