La fotografía es una herramienta formidable gracias a la cual nos es posible fijar fragmentos de lo real. Nos permite testificar y elaborar un lenguaje, una escritura, mediante la luz posada sobre el estado y la sustancia del mundo, del tiempo.
Fotografiar, es tomar posición en un espacio, una época, un momento determinado de la historia humana, social, cultural o incluso natural.
El acto fotográfico debe ser un compromiso dentro del cual vienen a animarse los elementos de la realidad tangible y los fragmentos dispersos de nuestra memoria: es una invitación a extraer de la inmensidad del mundo sensible, a experimentar lo real, sentirlo, ponerlo en forma, y pensarlo.