En una rueda de hámster gigante, dos acróbatas traducen el conflicto interno que muchos de nosotros reconocemos: la lucha entre el impulso de rendir y el deseo de simplemente ser.
Sin palabras, pero con un potente juego de acrobacia, danza y sonido, The Idle Hour plantea preguntas sobre la carrera de ratas en la que vivimos, el valor de la pausa y la búsqueda de significado en un mundo que nunca descansa.