Hubo un tiempo en el que se podía creer que la población bruselense estaba compuesta por francófonos y neerlandófonos viviendo codo con codo. Ese tiempo ha quedado atrás de forma irreversible. Los 1.250.000 habitantes de la región bruselense hablan cientos de lenguas. Una proporción incesantemente creciente de entre ellos no habla ni el francés ni el neerlandés.\n\nDe esta situación lingüística radicalmente transformada se desprenden numerosos desafíos, que procede identificar sin tabúes y afrontar sin ingenuidad. ¿Cómo informar eficazmente a los habitantes del Bruselas de hoy y a sus numerosos visitantes y garantizarles un acceso equitativo a sus servicios públicos? ¿Cómo honrar y movilizar la diversidad de lenguas que hablan los bruselenses al tiempo que se acelera el aprendizaje de las lenguas que es más importante que conozcan?\n\nA este tipo de cuestiones es a las que el Consejo bruselense para el multilingüismo quiere ayudar a la Región a aportar respuestas, formulando recomendaciones bien fundamentadas y tomando iniciativas, tales como la Semana bruselense del multilingüismo.