¿Qué queda realmente antes del apocalipsis? ¿Fuego cayendo del cielo? ¿Langostas? ¿Océanos de sangre? Depuis Rough Times en 2017, Kadavar expresa su propia visión del fin de los tiempos. Ocho años después, el mundo no ha hecho más que oscurecerse aún más, al igual que su respuesta. En K.A.D.A.V.A.R., los reyes del rock de Berlín regresan con un sonido más pesado, crudo y preciso, combinando el espíritu fuzz de sus inicios con la creatividad ampliada de su formación a cuatro.
Su último álbum, I Just Want To Be A Sound, marcó un nuevo punto de partida esencial. Tras años de giras incesantes, el grupo había llegado a un punto de ruptura. En lugar de continuar en piloto automático, Lupus Lindemann, Tiger Bartelt, Jascha Kreft y Simon Bouteloup decidieron reconstruirlo todo desde cero. En colaboración con el productor Max Rieger, redescubrieron su identidad y sentaron las bases de una nueva era.
K.A.D.A.V.A.R. se presenta como la contraparte natural de este álbum. Mientras que su predecesor navegaba a través de texturas atmosféricas, este disco regresa a los riffs, al groove y a la intensidad del hard rock. «Hemos regresado conscientemente a nuestras raíces», explica Lupus Lindemann. «Queríamos riffs masivos y rock ruidoso y pesado.»
El proceso de grabación reflejó esta filosofía. Producido una vez más por Tiger Bartelt y grabado en cinta con equipos vintage, estas sesiones devolvieron la confianza al grupo y le recordaron que la autenticidad importaba más que la reinvención. La realización de este álbum se pareció menos a un ensayo del pasado que a un regreso a los orígenes.
Este retorno a los orígenes solo fue posible, sin embargo, gracias a todo lo que le precedió: las experimentales Isolation Tapes, la colaboración con Elder, la llegada de Jascha Kreft y la composición de canciones fuera del grupo. Juntas, estas experiencias ampliaron la identidad creativa de Kadavar, al tiempo que convirtieron este regreso al rock en un verdadero paso adelante en lugar de un retroceso.
Kreft se ha convertido en un elemento esencial de esta evolución. Su llegada impulsó al antiguo trío de choque a replantearse su composición, aportando nuevas ideas al tiempo que reforzaba la complicidad que siempre ha definido al grupo.
A nivel de letras, K.A.D.A.V.A.R. se abre al mundo exterior. Mientras que I Just Want To Be A Sound exploraba las luchas interiores, aquí se trata de un auténtico álbum apocalíptico: más enfadado, más pesado y animado por el caos del mundo actual. Selon Lindemann, constituye el segundo capítulo de una trilogía, cuyo último álbum encarnará a término la renovación tras la destrucción.
A través de nueve temas, el álbum transita desde la apertura aplastante de «Lies» hasta el rock relajado de « Stick It », pasando por el monumental tema homónimo y la acometida thrash de « Total Annihilation ». Siendo a la vez su obra más heavy y más variada, K.A.D.A.V.A.R. rinde homenaje a los orígenes del grupo sin dejarse encerrar por ellos.
«Queríamos redescubrir la sensación de libertad que teníamos hace quince años», explica Lindemann. «No podemos recrear la inocencia de nuestros primeros álbumes, pero podemos acercarnos a ella.» A imagen de su primer opus —pero esta vez en calidad de cuarteto—, K.A.D.A.V.A.R. es audaz, potente y está lleno de vida. Kadavar ha cerrado el círculo. Su sonido es a la vez familiar y completamente renovado.
PARA FANS DE: Graveyard, Witchcraft, Stoned Jesus