Dos personas. Una mujer y un hombre.
Están en medio de la vida. Demasiado mayores para ser jóvenes. Demasiado jóvenes para aceptar que nada más puede ser y nada más debe ser.
Están surplace. Como en la carrera: equilibrándote con tus pies en los pedales estás en pleno movimiento pero ya no avanzas.