Los ermitaños eran conocidos por un lado por su compromiso con la sociedad y, por otro lado, llevaban una vida retirada en un entorno verde. Practicaban las 'obras de misericordia'. La ermita de Vrijhern tiene una hermosa capilla y una casa de ermitaño intacta donde, después de la caminata, puede disfrutar de café, tarta o sopa. Esta visita guiada se repetirá el domingo 27 de septiembre.