Antón Álvarez, más conocido bajo el nombre de C. Tangana, firma sus inicios de director con un retrato íntimo del guitarrista de flamenco Yerai Cortés. Más que un simple retrato, la película explora la cultura gitana y se convierte en un ritual familiar de curación a través de la música. Lo que comienza como un documental musical clásico se transforma en una reflexión matizada sobre el flamenco, la identidad, los prejuicios y la comunidad. Todo ello llevado por momentos musicales intensos.