Nos encontramos justo antes de la noche de San Juan, el momento del año en que los días son más largos y las noches más cortas. Mientras el crepúsculo se cierne sobre el paisaje, salimos a conocer a una de nuestras aves nocturnas más misteriosas: el chotacabras. Esta especie especial es especialmente activa cuando cae la oscuridad. Con un poco de suerte, escucharemos su característico canto ronco e incluso podremos verlo en vuelo. ¡Una experiencia mágica para cualquier amante de la naturaleza! Si lo desea, traiga binoculares, una linterna y ropa de abrigo, y déjese hechizar por el silencio y la atmósfera misteriosa de la noche de verano.