Durante este paseo serpenteamos a lo largo de canales malolientes, escuchamos historias sobre monjitas traviesas y descubrimos dónde se sirvieron por primera vez café y chocolate caliente en Malinas. La gran historia y las pequeñas anécdotas fluyen sin esfuerzo en este viaje de descubrimiento único, lleno de humor, asombro y encanto malinés. Un paseo para malineses curiosos, visitantes con gusto por las historias y cualquiera que quiera conocer la ciudad desde su lado más curioso.