Dos acróbatas, polos opuestos en fuerza y peso, entablan un diálogo sin palabras lleno de equilibrio, confianza y entrega.
Se levantan, atrapan y lanzan por el aire, en un juego de cargar y soltar. Inspirado por los principios del aikido y al ritmo de taiko y tambores crece una interacción armoniosa en la que las diferencias se desvanecen y moverse juntos es central.