Mientras la última nota de la Sufi Night aún resuena en los pasillos del Palacio de Bellas Artes, Aqnazar Alovatov ya entona una nueva. Con la Ensemble Navo, nos invita a descubrir la música tradicional de su tierra natal, Tayikistán. Este país de Asia Central, enclavado entre Kirguistán y Afganistán, es montañoso: la mitad de su territorio se encuentra a más de 3 000 metros de altitud. Es allí, donde el oxígeno escasea, donde nacieron melodías embriagadoras que ponen de relieve instrumentos similares al laúd (el rubab y el setar). Diez años después de su última visita, el cantante de maddoh Aqnazar Alovatov y la Ensemble Navo nos despiertan cantando en el Sufi Morning.