En tiempos de cambio, las tradiciones son un punto de apoyo, un faro de reconocimiento, conexión e identidad de grupo. Al mismo tiempo, pueden conducir al estancamiento y la exclusión. No es así con los grandes maestros de este programa. Ellos respetan esas costumbres y entran en diálogo con ellas. Al comienzo del año internacional de Beethoven, no puede faltar el constructor de puentes entre lo clásico y lo romántico. El «Concierto para piano n.º 4» de Beethoven es una obra innovadora que comienza con un solo de piano sobrio, una rareza en aquella época. Inspirado en Renania y el romanticismo alemán, Schumann abraza con su «Sinfonía Renana» el modelo sinfónico clásico. Y lo rompe desde dentro: al mismo tiempo monumental, personal, cálido e innovador. El pasado y la imaginación se refuerzan mutuamente.