Olvídate de las chicas pop pulidas, Emmy d’Arc es de otro calibre. Mientras sus compañeros de edad todavía jugaban con muñecas, Emmy cantaba el juego de Playstation Singstar hasta destrozarlo y reclamaba su primera guitarra. Su misión ya estaba clara entonces: subir al escenario. No para complacer, sino para dominar. Siguió una cruzada de quince años por más de 450 escenarios. Desde clubes de conciertos sudorosos hasta el suelo sagrado de Pukkelpop, Gent Jazz y Rock Werchter. Ganó almas en los programas de apertura de grandes como Sting, John Cale y Amy Macdonald. Quien ve a Wie Emmy en vivo, no ve un acto, sino a una joven veterana sin un ápice de miedo escénico. Un artista que solo respira realmente cuando se encienden las luces. Cruda. Íntima. Imparable. Con su álbum debut ‘Braving Fears’ bajo el brazo, Emmy d’Arc está lista para jugar la carta internacional. ¿Su sonido? Un híbrido de pop íntimo de cantautor y power rock resplandeciente que suplica una arena. Armada con una guitarra, un piano, una estación de bucle y una voz que puede sanar como una tirita y golpear como un mazo, crea por sí sola un muro de sonido que muchas bandas envidiarían. Cantar es el alma que habla.