Eric Mangen es un artista luxemburgués autodidacta que ganó reconocimiento primero a través del arte callejero y el grafiti. Tras varias residencias artísticas en Australia, el United States, y por toda Europa, así como colaboraciones regulares con otros artistas contemporáneos, regresó a Luxemburgo en 2013.
Mientras continuaba trabajando en proyectos murales, desde entonces se ha dedicado enteramente a la pintura abstracta. Su práctica, sin embargo, se aleja de la abstracción geométrica y busca en cambio transmitir la energía inmediata del gesto, en el linaje de Action Painting. El uso de pintura en aerosol introduce una distancia adicional de la superficie, permitiendo que ocurran accidentes. El artista equilibra entonces la composición suavizando sus obras a través de ráfagas polvorientas y entrelazamientos rítmicos dejados en parte al azar.
Compara su lenguaje pictórico, marcado por la velocidad de ejecución, con una danza entre el impulso espontáneo y la moderación controlada. Con un enfoque gráfico dinámico y sensible como base, Éric Mangen sigue siendo ante todo un artista intuitivo, libre de reglas fijas.