En los bosques de los Vosgos, Vincent Munier se reúne con su padre Michel —de quien aprendió todo— para transmitir a su hijo Simon su pasión por la naturaleza. A través de tres generaciones unidas por la misma mirada, observan la fauna salvaje: ciervos, aves raras, zorros, linces... y, a veces, el batir de alas de un animal legendario: el Grand Tétras.