Lo que le espera no es un concierto tradicional, sino una experiencia total donde música e imagen se fusionan para sumergir plenamente al público. El sonido se convierte en espacio, el tiempo se vuelve palpable. En el corazón de este espectáculo multisensorial, se plantea una reflexión esencial: ¿qué retos plantean los residuos nucleares hoy, mañana y después? El joven cineasta belga Dimitri Sterkens, ya aclamado en numerosas ocasiones, ha creado especialmente para este proyecto una película inédita, en la cual la imagen y la música no se ilustran solamente, sino que se refuerzan mutuamente. En colaboración con la ONDRAF (la Agencia nacional para los residuos radiactivos y los materiales fisionables enriquecidos), este proyecto único en su género aborda las cuestiones de la temporalidad, de la vulnerabilidad y de la herencia a las generaciones venideras. Desde la energía pulsante de Starburst de Jessie Montgomery hasta la tensión suspendida del Cuarteto de cuerda de Philip Glass, cada obra abre una nueva dimensión de escucha. El conmovedor Treno a la memoria de las víctimas de Hiroshima de Penderecki conmueve profundamente, mientras que November de Max Richter revela una fragilidad casi insostenible. Entre movimiento e inmovilidad, entre amenaza y contemplación, se despliega un paisaje sonoro en resonancia con nuestra época y nuestro mundo, y el que dejaremos a las generaciones futuras.