¿Cómo cambian Tapta y Judd nuestra definición de la escultura?\n\n¿Qué esperamos de una escultura: una historia, una figura, un significado que reconozcamos? Durante siglos, ese significado residió a menudo en lo que se representaba y en las historias compartidas de la mitología, la religión o la historia. En el transcurso del siglo XIX, profundos cambios sociales y tecnológicos provocaron grandes transformaciones en el arte. El surgimiento de la fotografía es uno de los acontecimientos más importantes en ese sentido. La imagen ya no necesita imitar exclusivamente la realidad visible, lo que permite a los artistas explorar gradualmente otros caminos: los de la experiencia, el espacio, el material y una forma de mirar más personal. En esta visita guiada examinamos cómo Tapta y Judd prolongan aún más ese cambio. Su obra abstracta no remite a una historia, sino que invita a un encuentro directo entre objeto, espacio y espectador. De este modo, la escultura deja de ser una representación de algo para convertirse en una experiencia en sí misma.\n\nLa pregunta central pasa a ser entonces: ¿cómo cambian Tapta y Judd nuestra definición de la escultura?