Trascendiendo generaciones, un cuarteto de mujeres explora las intersecciones de la danza y el arte plástico. Inspirada por los logogramas de Christian Dotremont o los grafitis que cubren las paredes de nuestras ciudades, Michèle Noiret revisita el cuerpo y la huella. Tantas propuestas para inventar partituras coreográficas a partir de huellas existentes. La danza/cine que ha forjado Michèle Noiret se encuentra aquí, sin cámara, en la borrosidad realidad-ficción, los solapamientos temporales, la percepción voluntariamente perturbada. En el escenario serán cuatro, de diversas edades. Entre ellas, una red de interrogantes tomadas de Siri Hustvedt en Vivre Penser Regarder, sobre la interacción humana, la memoria, la imaginación. En ellas, monólogos íntimos. A través de ellas, una incursión en las normas que han condicionado el devenir de las mujeres, las han borrado durante mucho tiempo de la historia y siguen fragilizando sus logros. Nutrida desde siempre por la literatura, el cine, las artes plásticas, guiada por su intuición hacia paisajes inéditos, la coreógrafa cierra con Lignes de fracture más de cuarenta años de creación. Un recorrido donde se ha inventado incansablemente, juntos, paso a paso, «lo que la víspera nos era aún desconocido».