De una manera dolorosamente humorística, la comediante Esther van der Voort (también madre soltera y ex funcionaria) descubrió qué es lo que realmente importa en la vida. Pero, ¿tomó Esther siempre las decisiones correctas o reaccionó puramente por emoción? Como madre soltera, la vida cotidiana es una montaña rusa de emociones. Con cuatro hijos, es un torrente de preguntas durante todo el día. Mamá, ¿dónde está mi palo de hockey? ¿Qué hora es? ¿Qué comemos? ¿Cómo diablos terminó ella en esta situación? La vida a veces parece una sucesión de decisiones no tomadas, pero mamá también tiene todo tipo de preguntas. ¿Por qué se casó? ¿Cómo consiguió ese perro? ¿Qué va a hacer con este trabajo? ¿Por qué dijo “Vale, vamos a tener otro hijo”, cuando elegir un sofá a veces puede llevar dos años? A Esther a veces le supera y más vale que te escondas, porque mamá está enfadada. Enfadada con sus hijos, enfadada con su ex, enfadada con la chica de la caja, enfadada con su sistema de navegación, enfadada con su jefe, pero sobre todo: enfadada consigo misma.