Esto es aquí. Y allí, es allí. Allí debe quedarse allí. No puede convertirse en aquí. Allí se queda allí Y aquí se queda aquí. Aquí, todo se queda igual. Nosotros venimos de aquí. Y ustedes, ustedes vienen de allí. Por tanto: váyanse. Gracias, y que tengan un buen día todavía. Dans Wa Wilder Man, tememos 'al otro'. Los personajes en el escenario miran al público con grandes ojos asustados. ¿Quiénes son 'ellos', esas personas sentadas en la sala? Sea como sea, son extraños. Desconocidos. Aterradores... Y pequeños. ¿Por qué estos extranjeros son tan extraños? ¿Por qué los otros son otros? Con el fin de protegerse contra estos intrusos extraños, los personajes en el escenario se ponen máscaras, se disfrazan, se hacen parecer más fuertes de lo que son y son cada vez desenmascarados. ¿Cuánto tiempo lo diferente sigue siendo diferente? ¿El otro se convierte en una parte de nosotros si vivimos con él? ¿O somos nosotros los que cambiamos? Esta representación fue escrita hace diez años a modo de reflexión sobre la gran crisis de los refugiados de 2015. El mundo ha cambiado mucho desde entonces pero el miedo a las amenazas exteriores, a un mundo extraño que no es el nuestro, a un colapso de lo que conocemos es todavía siempre una realidad. 10 años más tarde, llevamos por tanto una mirada nueva sobre esta preciosa representación, adaptándola donde sea necesario y dando un nuevo look a Wa Wilder Man.