Shiraz, pieza para siete intérpretes, se libera del tiempo y del espacio para hacer vivir al público la exaltación contenida de los cuerpos. Espuma hipnotizante, el espectáculo es un lienzo de movimientos que fantasean con el espíritu de un lugar de efervescencia mítica: el del festival de Chiraz-Persépolis, en Irán, durante sus once años de existencia entre 1967 y 1977. \nEntre homenaje y reconstrucción imaginaria, a través de un repertorio de gestos delicadamente encarnados, Armin Hokmi crea un espectáculo atravesado por el amor al arte y la alegría que este procura.