Partiendo de esto, exploremos este cuerpo, sus posibilidades y sus límites, con el fin de convertirlo en un aliado sensible, creativo, a la vez espontáneo y controlado, en resumen, entrenado, al servicio del arte de actuar.
Vayamos al encuentro y al descubrimiento de este cuerpo, a veces impedido, contraído, tímido, herido, a veces alegre, desbordante, embriagado, turbado... a través de ejercicios, en solitario, en dúo o en colectivo, extraídos de las disciplinas de múltiples facetas que son la danza y el teatro, así como la relajación (respiración, visualización, etc.). ,