Me llamo Farnoosh. Vivo en una casa, al pie de una montaña, donde el aire está lleno de historias y donde la música de mi madre hace vibrar las paredes. Me llamo Farnoosh. Pequeña de tamaño, fogosa de naturaleza. No me quedo quieta. Mis manos, mis pies, mis pensamientos – todo quiere ir hacia adelante. La gente me mira, murmura, dice que no con la cabeza. Pero soy así: siempre salvaje, nunca tranquila y a veces animada por una fuerte voluntad. Me llamo Farnoosh. Mi habitación da a dos mundos: la montaña gigantesca que se alza ante mi ventana como un centinela y los pájaros de acero que pasan silbando desde hace algún tiempo. Contemplo a menudo el exterior, y veo cada vez más nubes que vienen a oscurecer la armonía de mi refugio. Cada vez que las nubes se vuelven amenazantes, mi familia y yo huimos de la tormenta, esperando una brisa más suave, antes de regresar a nuestra gran ciudad. Echo’s van de Bergen es una sinfonía visual que fusiona música en vivo e ilustraciones en escena. La historia atemporal de una niña preocupada por cuestiones de identidad y pertenencia, en pleno periodo de disturbios en Irán. Y la música, eco universal del alma humana, hace resonar allí el llamado cada vez más fuerte a la paz.