“Más que el resultado, lo que me interesa es el proceso, un acto que tiene que ser colectivo. La nota que un compositor elimina no tiene emoción. El movimiento de un bailarín, por otro lado, es humano: esa es la dificultad y la maravilla de la danza, su belleza y su complejidad”. Ayelen Parolin ha decidido colaborar para esta conferencia de danza con Olivia Grandville. Poniendo en juego los viajes de dos bailarines-coreógrafos, cada uno de los cuales debe ser único, y también debe estar unido por puntos de similitud. Entre ellos, una serie de preguntas, idas y vueltas con respuestas. Y las recurrencias, las obsesiones, las contradicciones fértiles que alimentan el arte del creador de David, de Simple, de Irresistible Revolution.