«No se puede hablar del misterio, hay que dejarse atrapar por él», reza una de las muchas afirmaciones de René Magritte. Durante esta visita guiada tomamos conciencia de los métodos que el artista utilizaba para evocar el misterio. Magritte quiere hacernos reflexionar sobre aquello que ya no experimentamos conscientemente: lo cotidiano, lo ordinario, la rutina. Por eso Magritte pinta las cosas familiares en una relación insólita. Ese momento poético nos produce una sacudida y pone el pensamiento en marcha.