Retirarse del mundo para permanecer en su habitación, y no volver a salir de ella. El coreógrafo Éric Ming Cuong Castaing y la performer y escenógrafa Anne-Sophie Turion imaginan un espacio de encuentro con tres hikikomoris, esas personas que viven recluidas en Japón, a veces durante años. En un dispositivo delicado, los desplazamientos y la palabra se animan, vínculos inéditos se tejen entre seres mantenidos a distancia, que se encuentran acercados. En un espacio escénico abierto a la circulación, varias pantallas difunden secuencias filmadas, revelando fragmentos de la vida de Shizuka Fujii, Mastuda Ippei y Tomohiro Yagi, los tres intérpretes hikikomoris. Robots de telepresencia, pilotados desde sus habitaciones en Japón, les permiten expresarse en directo, moverse e interactuar controlando su manera de estar presentes. Sus propuestas son traducidas en directo por Yuika Hokama, interfaz humana con este universo retirado. El proyecto teje así una red de medios sensibles para establecer un contacto dulce con un mundo cerrado. La presencia hecha tangible de estas personas habitualmente invisibles cava una sensación de vértigo. Este encuentro delicado, a imagen de los tabiques de papel del hábitat tradicional, nos dirige preguntas esenciales sobre la existencia y su fragilidad, en una sociedad violenta de contornos cada vez más duros.