Vijf Rondes van Frankrijk, cinco Giros, tres Mundiales, una Vuelta, un legendario récord de la hora en México y un montón de clásicas: Entre 1967 y 1975, Eddy Merckx ganó todo lo que se podía ganar, y sus competidores solo podían mirar. En menos de una década, se convirtió en el icono definitivo del ciclismo, apodado ‘el caníbal’. Pero cuanto más ganaba, más se convertía la admiración en división. ¿Cómo seguir pedaleando cuando la adoración deja paso al odio?