La sesión irá seguida de un debate. Al comienzo de uno mismo, hay un nombre de pila. Un nombre de pila que a menudo ha sido elegido por su padre o por su madre, a veces por ambos, a veces por un allegado o según una tradición. Este nombre de pila, aquellos que lo reciben pueden adoptarlo o reinventarlo en nombre de una íntima necesidad. Nurith Aviv ha ido al encuentro de veintidós de sus amigas y amigos, siguiendo el itinerario de un abecedario. Ha pedido a cada uno que se cuente a través de su nombre de pila. Como preludio a una futura instalación, su largometraje Prénoms nos invita a escuchar a trece de ellos. «Llevamos un nombre y él nos lleva», dirá uno de ellos. Este quiasmo central mantiene la promesa de relaciones insospechadas y de los ecos inesperados que pone en movimiento la película. Mezclando con el francés de enunciación los orígenes diversos de los nombres de pila, no se trata de una serie de monólogos sino de apasionantes ecos polifónicos.