“La vida es para morderla”, dijo el cantante y le hincó el diente. Con ganas, masticó y probó su camino por el mundo. Las malas lenguas lo llamaron codicioso y advirtieron sobre su gran apetito. Pero el cantante sabía que no tenía elección. Porque si alguna vez saciara su hambre, su sed de música disminuiría. Así que se aferró a la vida y dijo: “Que venga lo siguiente”.
En ‘Altijd honger’ Jelle Cleymans está solo en el escenario. Con su piano, una fiambrera llena de canciones nuevas y una bolsa de red llena de historias frescas, te lleva a su cabeza. Todo con humor y nostalgia, en una actuación que sabe a más.