Su energía contagiosa y subversiva hace brotar un carnaval de figuras minorizadas, que arrastra al público en un impulso festivo. El coreógrafo Volmir Cordeiro y sus cuatro acólitos hacen resonar una danza tan potente como política en Parterre. ¿Se puede reencantar el espacio del teatro? Con el carnavalesco Parterre, Volmir Cordeiro cuenta con invocar su primer recuerdo del teatro: un espacio democrático de abundancia intelectual y emocional. Desde hace una decena de años, el coreógrafo brasileño pone en escena cuerpos y gestos marginados, para transformar los teatros en espacios políticos de resistencia. Parterre convoca de nuevo estas figuras subversivas en un salón vivo donde se despliegan muecas, gestuales extravagantes y trajes extravagantes. Sobre una música atronadora, los intérpretes hacen ondular furiosamente sus caderas y sus rodillas, sublimando la parte inferior del cuerpo, a menudo considerada como vulgar. Su entusiasmo que se propaga en el público, crea un zócalo común reuniendo sala y escenario.