Durante dos años, hemos hecho el viaje de ida y vuelta entre Lieja y Carcassonne, dos ciudades donde el cine político ha encontrado refugio en festivales dedicados enteramente a él. Allí, hemos planteado a quienes lo hacen o lo defienden una pregunta cuya respuesta temíamos.\n\"¿Puede el cine todavía salvar al mundo?\"\nCosta-Gavras, Robert Guédiguian, Stéphane Brizé, Maria de Medeiros, Thierry Michel: sus voces, como las de decenas de otros cineastas, productores y periodistas, componen un estado de la situación sin complacencia. Algunos dudan. Otros tienen pruebas de que las películas pueden cambiar leyes. La mayoría se encuentra en la imagen de Sísifo.\nFrente al ascenso de los autócratas, el retroceso climático y el desmoronamiento democrático, nuestra convicción permanece intacta: el cine puede seguir armando las conciencias. ¿Pero será suficiente?