No pinta bien para los cincuentones Carlobianchi y Doriano: están casi arruinados. Desde la crisis financiera de 2008, los amigos no han logrado montar ninguna estafa lucrativa. Solo queda esperar el regreso de su viejo camarada Genio, quien antes de huir a Argentina escondió el botín de un trabajo. Mientras tanto, los hombres se adentran en un bar donde conocen a Giulio, un estudiante de arquitectura tímido y algo perdido. Lo que empieza como una «última copa» se convierte rápidamente en un viaje caótico y etílico por el campo veneciano: un viaje en el que los cincuentones, con sus consejos no solicitados, resacas y recuerdos salvajes, le dan a Giulio una perspectiva fresca de la vida y el amor.