La vida es dura para Baba Ayub. Cada día trabaja su tierra árida y cuida sus escuálidos olivos, desde la mañana temprano hasta la noche tarde. Sin embargo, se siente rico, porque tiene cuatro hermosas hijas y un hijo, Sabr.
Cuando un día aparece Djinn, el mundo de Baba Ayubs es destruido. Este monstruo exige un niño. El destino recae sobre Sabr. Su padre se queda atrás con el corazón lleno de tristeza. Finalmente, reúne el valor para cruzar la montaña, en busca de su hijo.
Sabr significa paciencia y perseverancia en la cultura árabe. Al igual que un cactus florece después de mucho tiempo, esta representación cuenta una historia poética sobre la pérdida, el miedo y la esperanza, y sobre la fuerza para seguir esperando.
En esta representación llena de imágenes, Mokhallad Rasem y Joost Van den Branden dan vida a la riqueza de la tradición oral árabe en palabras, imágenes y música. En un escenario encantador de esculturas de arena, el tiempo se desliza, grano a grano, hasta que solo queda la espera.