Lo que comienza como una presentación de PowerPoint ordenada llena de gráficos y ecuaciones lineales, se bloquea lentamente. Las diapositivas comienzan a fallar, un glitch parpadea en la pantalla y un sonido crujiente abre la presentación. De esa cuadrícula blanca crece algo nuevo: una hoja de cálculo llamada ‘Reality.xlsx’.
El alter ego neurótico de Bas Vanderschoot se mapea literalmente: su vida se muestra en forma de gráficos y diagramas. Con hojas de cálculo y fórmulas construye un mundo digital absurdo que se desprende lentamente de la realidad. Cuantas más pestañas abre, más complejo y oscuro se vuelve el mundo. El desierto vacío se convierte en una ciudad de números: los gráficos se elevan como rascacielos, las flechas se balancean como lianas, los puntos de datos pululan como pájaros. La presentación racional degenera en un sueño febril de datos en el que el límite entre humano y número se desdibuja.
Con pantallas LED, proyecciones y diagramas de cartón construye cada vez un nuevo paisaje, cada uno con su propia lógica, su propio habitante, su propia locura. Durante ese sueño digital conoce a varias figuras: un clip parlante, un criptominero cínico, el número imaginario 5i, e incluso el historial de búsqueda de su padre fallecido. En conversaciones aparentemente filosóficas buscan juntos un punto de apoyo, pero una y otra vez la propia vulnerabilidad y tristeza de Bas se filtran a la superficie.
‘Average Happiness’ es una búsqueda teatral del sentido y el sinsentido de mapear nuestra felicidad y sentido. Una obra solista visual inspirada en la película homónima del cineasta de animación suizo Maja Gehrig y en la música del artista de hyperpop estadounidense Galen Tipton.