Marie ha encontrado un animal, un pequeño animal muerto en el borde de un camino. ¿Ha sido atropellado? ¿Ha muerto de vejez? Sea como sea, no se le puede dejar ahí, solo, perdido, aplastado. Hay que enterrarlo, celebrarlo. Recordar quién ha sido, incluso si no se le ha conocido muy bien, y ni siquiera conocido en absoluto. Con la ayuda de sus amigos músicos, Marie va a buscar cómo arreglárselas con la muerte, cómo aceptarla o al menos hacerla más soportable gracias a los ritos, a la música, al canto y a la amistad. Hablar de la muerte a los niños, en música y a través del prisma de animales «desconocidos» permite acercarse a esta temática de manera un poco más desapegada que cuando se trata del fallecimiento de un animal doméstico o de un ser querido. Las composiciones originales, teñidas de influencias diversas que van desde Purcell hasta Kraftwerk, permiten insuflar belleza en estos adioses. Los instrumentos – teclados, guitarras y percusiones – nos llevan; el duelo puede ser una fiesta, un adiós en fanfarria. A través de este espectáculo, Marie Lecomte se pregunta: ¿cuáles son nuestros rituales colectivos, nuestra manera de aprehender la muerte y el duelo como sociedad? > A partir de 6 años > 55 min