Un ensayo cinematográfico y poético sobre la mirada (gaze) colonial y la linterna mágica. Uno de los primerísimos proyectores de imágenes, la linterna mágica era utilizada en la propaganda colonial belga para poner en valor las buenas obras de la Iglesia, el Estado y la industria. Las imágenes sobre placas de vidrio que la linterna proyectaba servían eficazmente para vender el proyecto colonial a un público belga algo reticente.
Tan frágiles como sean estas plaquitas, varios miles han sobrevivido. A menudo suntuosamente pintadas a mano, sus horribles imágenes contribuyeron a moldear la manera en que los europeos han visto, pensado, hablado y tratado al Otro colonial. Esta tensión entre la experiencia estética y las reverberaciones de la ideología colonial se encuentra en el corazón de la película. Por collages y ensamblajes asociativos, la película intenta captar la mirada colonial, así como la manera en que persiste a través del tiempo e influye en la forma en que vemos, pensamos y hablamos del pasado.