Augustijn se muestra desde dos lados: ligero y juguetón, pero igualmente vulnerable y vivido. No elige entre polos opuestos, sino que los abraza a ambos. Como le dijo una vez su padre, Willem Vermandere: "¡No es O, es Y!"
Navega sin esfuerzo entre el humor y la seriedad, entre el kleinkunst y el pop. Las canciones flamencas de Zijn West son reconocibles, desarmantes y llegan directamente al corazón. En vivo, esto se traduce en conciertos cálidos y sinceros que siguen resonando.
Después de fuertes críticas en, entre otros, De Standaard y HUMO, Augustijn confirma su calidad y maestría. En esta actuación en solitario, presenta un concierto íntimo que al mismo tiempo conmueve, relativiza y conecta.